Magdalena Day

Vivir las ciudades


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Mucho (me) pasó en estos meses en los que volví a Mendoza y me encuentro viviendo en carne propia desde MZI eso de abrir bien los ojos y sentir que todo lo que veo es nuevo, que me gusta cada cuadra, cada hoja otoñal, la montaña nevada, las calles del centro, las plazas, etc. Hasta lo que no me gusta (ba) es lindo.

Siento que estoy filmando mi propia versión de Mendoza (aunque probablemente todos lo que viven o pasan por acá lo están haciendo)

Vengo pensando bastante sobre cómo antes de esta vuelta, hacía de cada barrio mi universo, quizá naturalmente por delimitar mi vida cotidiana a una zona geográfica inmediata, o quizá porque esa esa la intención de elegir barrios/zonas para vivir un poco alejadas del centro de la ciudad. En esta oportunidad volví a disfrutar la “movida cultural” como no lo hacía desde mis veinte tempranos. Naturalmente, la movida cultural queda por el centro, o por algunos puntos aledaños.

Y en general, los teatros, cines, parques, galerías escondidas, etc. están en las ciudades. Por supuesto, en una provincia como Mendoza, cada departamento (distrito) tiene lo suyo, como por ejemplo Luján las bodegas, Tupungato la vista cercana de las montañas, etc.  El tema es que vivir la vida cultural de una ciudad nos lleva a meternos en el medio de las expresiones que sintetizan un poco lo que pasa en la sociedad. Sin ánimos de parecer cool, la verdad es esa.

Hay que meterse en las ciudades. Quizás el desafío más grande sea: para las ciudades, darnos la forma de poder vivirlas sin sufrirlas, y para nosotros, meternos en las ciudades, como sea. No nos las podemos perder.

La montaña punk la hizo Kitty Faingold

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