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Prisioneros de la Ciencia


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©MZ Inspiration

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Hace unos días quedó inaugurada en el Espacio Contemporáneo de Arte (ECA) esta muestra que refleja el trabajo de un grupo de antropólogos de la Universidad de La Plata denominado Colectivo GUIAS , quienes vinieron a Mendoza especialmente a presentarla.

Fui cautivada por el nombre elegido para el proyecto: Prisioneros de la Ciencia.

En general, se puede ver la influencia de las ideas acerca de la ciencia y los métodos de investigación de la época según los cuales había una civilización que estudiaba a una raza inferior. En particular, la muestra revela cómo durante el período fuerte de conquista del Sur argentino, grupos enteros de indígenas eran capturados y trasladados a Buenos Aires para ser utilizados como servidumbre y para ser tratados como objeto de estudio.

Las fotos y documentación traída a Mendoza por el colectivo GUIAS muestran al Cacique Orkeke, de Tierra del Fuego, que fue llevado como motín de guerra y asesinado luego de ser sometido a torturas, de ponerlo semidesnudo frente a un paredón para ser fotografiado y tratado como un animal. Con esas técnicas se lo despojaba de toda la identidad que en su ámbito poseía.

Prestemos atención a que lo que llegaba al Museo o a la Universidad de La Plata no eran cadáveres que casualmente habían sido levantados de los campos de batalla y despachados por si casualmente servían para un Museo. En forma premeditada se los torturaba, fotografiaba como especímenes, y asesinaba con fines científicos, con la participación de personajes de la historia argentina como el Perito Moreno.

Los investigadores se comprometieron a restituir 35 fósiles de indígenas que fueron capturados y asesinados de esta forma, para que sean reconocidos como sujetos, y devueltos a sus familiares. En un momento, los responsables de la investigación nos comentaron cómo habían logrado unir los restos de una nena cuyo cuerpo se encontraba en Paraguay, y cuyo cráneo estaba expuesto en un Museo en Francia.

Las fotos con las caras de desamparo de los que eran en la tierra guerreros, casi en pañales de tela, cubriendo a sus familias, revela también cómo la fotografía era un instrumento utilizado para denigrar a los prisioneros, y como dice Susan Sontag en los textos que acompañan la muestra: los convertía en “objetos a ser poseídos simbólicamente”.

El trabajo va más allá de la idea primordial de encontrar el destino de esos fósiles; más bien nos permite entender a través de las fotografías cómo esa búsqueda del saber y del conocimiento científico, se presentaba como objetivo y fin en sí mismo, destruyendo así la subjetividad de los estudiados.

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