Magdalena Day

Las preguntas más difíciles


©MZ Inspiration

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Durante estos días estuve pensando bastante en cierta división o separación del pensamiento y de la vida en las ciudades. Como pensamos desde este espacio, internet es autorreferencial por lo que lo que leemos en medios y blogs sobre «lo que pasa», quizás no lo muestra. No muestra a las personas, a los rincones, las ideas.

Si buscamos en internet información sobre urbanismo en determinada ciudad, seguramente encontraremos blogs de arquitectura como resultado. Si buscamos información directamente sobre una ciudad, el resultado seguramente sea un blog turístico o un medio tradicional. Se piensa en general que una ciudad es o su arquitectura, o sus actividades de entretenimiento/turismo, sumado a un aglomerado de personas.

Mientras leía sobre la «Teoría de la Luz» de Aristóteles hace unos días no podía dejar de vincularlo con esto de las ciudades. Lo estudié como el gran teórico de la polis en el colegio y la facultad, seguramente ustedes también, por lo que fue refrescante leer algo sobre los fenómenos naturales escrito por él.

Luego de leer esas hojas pensaba «¿Por qué Aristóteles tenía también un estudio sobre la luz y el movimiento de los objetos?». Mi respuesta fue que, de hecho, casi todos los autores griegos que conocemos abordaban distintos temas porque pensaban los grandes problemas del hombre. La forma en la que respondían a problemas sobre la naturaleza, los cuerpos, los dioses, la virtud era un todo. Buscaban relaciones entre esos fenómenos (por eso también desarrollaron la matemática), y determinaban también el lugar del hombre en ese universo.

No decidía uno teorizar sobre el movimiento, y otro sobre la vida en la polis. La visión del movimiento que tenían, influía en cómo visualizaban la vida en la polis. El hombre era parte de todo eso.

No tenían satélites ni tecnología que les permitiera escapar del debate sobre la existencia o no de la otra cara de la Tierra. ¿Realmente respondieron a las preguntas más difíciles? Aún terminada la lectura seguí pensando sobre cómo puede haber tanta diferencia entre los griegos y nosotros.

Sin entrar en el debate de la aldea-local, o de la discusión sobre el lugar del hombre, me pregunto simplemente si con el grado de avance del conocimiento que tenemos sobre nuestras ciudades, sobre nosotros, tenemos claro cómo nosotros (el «hombre») las estamos viviendo.

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