Magdalena Day

La Difunta Correa hecha rock


Por primera vez en mi trigésimo primer año fui a ver a Natalio Faingold el domingo pasado al Le Parc en donde tocaba con una banda la maravillosa obra «Deolinda Correa», en la que le pone letra y musicaliza -de una forma tan hardcore que no me podía quedar quieta- la historia de un mito urbano clásico de la región de Cuyo. Como verán en la foto destacada, había un despliegue en todo el centro cultural por la feria La Brújula, que capturó la atención mientras en una sala aguardaba el espectáculo rockero.

Natalio Faingold es un músico -y productor- muy conocido en Mendoza, que tiene un estudio de grabación llamado La Flora en Chacras y ha compuesto temas conocidos de Los Enanitos Verdes, entre otros. Hizo hace unos años una ópera con otro mito urbano llamado «El Futre», y redobló la apuesta creando esta maravilla rockera en honor a la Difunta Correa; que según Wikipedia fue una mujer que vivió en la época de las guerras entre unitarios y federales en la Argentina, por las que su marido se vio forzado a unirse a una montonera, y ella al seguirlo murió de sed en el desierto con su bebé, que milagrosamente, sobrevivió.

No soy crítica musical pero puedo decir que la banda es un monstruo, que Natalio se descose los teclados y que la mezcla que hicieron poniendo a esa cantante con voz «andina» fue un gran acierto. Puro rock, que daba ganas de mover la cabeza y sacudir el pelo. Todo el show me hizo acordar a The Dark Side of the Moon por ser una obra y no un recital. Los altibajos musicales, los juegos de luces, y las letras que hablaban de lo difícil de seguir por el desierto, con formas como el «usted siga» (un modismo muy cuyano de respeto padres-hijos) me conmovieron.

Fue unánime el WOW al finalizar cada canción. La historia triste de por sí mezclada con el regocijo de presenciar semejante muestra de talento era justo lo que estaba buscando para conocer de forma distinta algo local. No me interesaba el mito urbano que llena de botellas de agua y altares las rutas, sino ver cómo un artista lo sacaba del ámbito marginal.

Imagen de Natalio Faingold

Imagen de Natalio Faingold

©MZ Inspiration

©MZ Inspiration


El final del show fue un poco raro, y no sabía si escribir esto porque el director del Le Parc es un amigo de la vida que tuvo que enfrentar una situación que me pareció fuera de lugar. Cuando terminó el bis, la cantante presentó a los músicos y agregó: «Quiero decirles que estoy muy apenada porque me dijeron que muchas personas llamaron y no pudieron conseguir entrada» con lo que empezó un intercambio innecesario de dimes y diretes con la dirección política, que me importaban muy poco. Sentí ganas de eyectarme del asiento hacia el espacio exterior para quedarme con el show espectacular que acababa de escuchar.

El cierre se convirtió así en un lleva y trae de cosas que le competen a los del lugar y la banda (cuyos músicos se quedaron en offside mientras escuchaban el reclamo). Maxi respondió bien, y la chica siguió contestando hasta que por suerte paró. Lo incluyo porque me volví pensando «al final, hago programas un domingo para salir de la polarización Lanata-no Lanata pero esto está en todos lados, somos así». Los «nosotros y ustedes». Las veredas de enfrente.

Les dejo una canción y el perfil de Natalio Faingold en Soundcloud para que lo escuchen.

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