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¿Es reversible la globalización? Manuel Castells en Bolivia


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Manuel Castells pasó por Bolivia en marzo de este año. Los primeros 40 minutos son una síntesis de sus principales obras como La Era de la Información, Comunicación y Poder; e incluyendo Redes de Indignación y Esperanza. Para quienes no están familiarizados con su obra, es quizás quien más investigó este proceso de globalización desde los años ’70, y quien siguió/explicó de cerca otros procesos como el surgimiento de polos de innovación en todo el mundo.

En este video, Castells define a la globalización como un proceso mediante el cual un sistema tiene la capacidad de funcionar como una unidad en tiempo real, a escala planetaria. Esa capacidad es tecnológica, institucional (desregulación y fronteras abiertas) y organizativa (nueva, que funciona en red).

La globalización para Castells es una una red global de redes.

Aunque se ponga énfasis en la libre circulación del capital, a partir de la globalización financiera, los agentes de la globalización han sido los estados, no las empresas, a partir de procesos desregulación y apertura. Pero ahora, los estados ven con prudencia los nuevos ‘repliegues’ de regiones como Europa o de Estados Unidos con el triunfo de Trump, sobre sí mismas.

Y una ‘resistencia identitaria a la globalización’ es lo que vivimos actualmente. En el caso de Europa, la resistencia u oposición a la unión europea de algunas naciones, hace peligrar a ese proyecto global. Las derechas nacionalistas y las tendencias xenófobas son amenazas latentes, sobre todo porque la unión Europea es un agente globalizador

Sobre Estados Unidos, para Castells Trump está jugando a reorganizar la globalización a su medida personal y económica, aunque la globalización financiera siga como antes. América Latina no debería ver a China como el salvador ante estos cambios y repliegues mundiales, ya que es menos importante -según él- que USA.

¿Qué consecuencias directas puede tener esta nueva condición de la globalización, que se transforma para América Latina? Considerando que para Castells la red conecta/desconecta nodos según sus “programas” (protocolos), los estados de nuestra región deberían analizar nuevos nodos o programas a los que conectarse. Esto es porque:

1. La globalización sigue siendo financiera y asimétrica, ya que los mercados siguen siendo globales. Y los estados nacionales van a seguir jugando en ese mercado.
2. En la medida en que hay proteccionismo y nacionalismo, también necesariamente lo va a haber/tiene que haber en América Latina. Castells habla de los “anclajes de identidad nacional” como necesarios ya que todos están jugando al proteccionismo (incluida China)
3. El denominado espacio “bolivariano”, que según Castells fracasó por las crisis políticas y económicas, en países como el nuestro y Brasil, debería buscar fortalecer lazos entre estados y pueblos.

Entonces, en un mercado mundial proteccionista hay dos formas de salir adelante para él. Por un lado entrar en los juegos de negociación bilaterales, haciendo alianzas con otros países latinoamericanos, como por ejemplo la que podría haber entre Argentina, Chile y Bolivia en torno al Litio, para aumentar el peso relativo de las negociaciones de exportaciones.

Por otro, fortalecer a los estados nacionales. Sí, el estado vuelve a ser el actor central en el nuevo orden mundial, compensando el poder del capital transnacional.

Por ende, si bien no responde explícitamente al “¿es reversible?”, podríamos decir que la respuesta es que no. Es reconfigurable, o reconfigurada por nuevas reglas de juego.

Foto vía http://www.sinembargo.mx/15-03-2017/3172769

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