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Castells en Argentina: en innovación, no hay receta para copiar


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Durante el mes de diciembre se realizó en Argentina el seminario internacional “Diálogo sobre el nuevo contexto para las políticas de ciencia, tecnología e innovación”, en el que participaron, entre otros especialistas, Manuel Castells, el mayor referente de la Sociedad de la Información y alguien que vivió de cerca la formación de Silicon Valley como el lugar-fenómeno especial de innovación desde su rol en la Universidad de Berkeley.

Su visita pasó bastante desapercibida, quizás por haberse tratado de un encuentro cerrado al público, y organizado por el Ministerio de Ciencia y Técnica de la Nación. (Durante esas semanas la gran noticia era que venía al país la sensación del momento, Piketty).

La charla de Castells se tituló “3 modelos de innovación exitosa, sin receta para copiar”. Estos 3 casos son Silicon Valley, Finlandia, y uno emergente que se está dando en el Instituto Europeo de Innovación y Tecnología. Es interesante su anécdota sobre el germen de Silicon Valley:

“…un hecho que podría parecer aislado, fue lo que catapultó la innovación en esta zona de la costa oeste estadounidense. Ese hecho fue el retorno en 1955 a Palo Alto de William Schockley, un físico estadounidense, ganador del Premio Nobel de Física en 1956 (obtenido en conjunto con John Bardeen y Walter House Brattain), por sus investigaciones sobre semiconductores y el descubrimiento del transistor. Shockley abandonó los laboratorios de Bell y volvió a su ciudad natal, Palo Alto, California, en las proximidades de la Universidad de Stanford, para crear su propia empresa, Schockley Semiconductors Laboratory. Con la influencia de su prestigio y el respaldo económico de Arnold Beckman, de Beckman Instruments, trató de convencer a varios de sus compañeros de trabajo de Bell para que se unieran a él en la nueva empresa; ninguno quiso. Entonces, reclutó en las universidades de la zona a los más destacados estudiantes para formar con ellos su empresa, entre los ingenieros que contrató, estaban Robert Noyce y Gordon Moore que más tarde crearían Intel.

De tal manera, a partir de las spins off que se desprendieron de las primeras empresas en microelectrónica que se asentaron en esta zona de California a fines de los 50, se gestaron los elementos constitutivos de Silicon Valley, los cuales son: una forma especial en la que se combinaron la materia prima de conocimiento científico y desarrollo tecnológico, el capital y el trabajo además de atraer al talento de donde sea; Silicon Valley se convirtió en un imán para los emprendedores.

Cabe resaltar el gran dinamismo en cuanto al movimiento de los recursos humanos de las empresas tecnológicas situadas en el corredor situado al sur de la bahía de San Francisco, lo que influyó para acelerar los procesos de innovación. A ello se suma la existencia de redes sociales entre los emprendedores, tecnólogos y su articulación con las universidades y centros de investigación de la zona. Así en los años 80, este polo tecnológico se convierte en el nodo central de una red de innovación mucho más amplia (otros nodos al principio se instalan en Bangalore, Israel, Munich, etc.). La mezcla de todos estos componentes, no es reproducible como demostraron algunos intentos asiáticos por emular las condiciones de Silicon Valley.

En la charla que pueden descargar completa acá van a encontrar cómo en los 3 casos que analiza habla de los “nodos” que cada uno de estos casos establecieron o identificaron como ya funcionando alrededor de procesos o tecnologías innovadoras. De ninguna manera estos casos se trataron de la extrapolación o réplica de condiciones funcionando en otro lugar o contexto, algo que en América Latina parece ser la fijación de quienes diagraman los distritos tecnológicos de cada país/región.

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Un comentario en “Castells en Argentina: en innovación, no hay receta para copiar”

  1. Alejandro dice:

    Excelente. Hace poco dieron en TV un video sobre esos años de Silicon Valley y me quedó una frase: “mientras los hippies hablaban de cambiar el mundo estos chicos lo estaban cambiando de verdad”.

    Aún no encuentro ese video en internet, pero ciertamente mencionaba un científico que creó las condiciones para que Noyce y Moore fundaran Intel años después. La compañía donde empezó Noyce era Fairchild Semiconductor.